Decidir qué ver en Islandia tiene truco: hay tanto que la lista se te va de las manos antes de comprar el billete. La buena noticia es que casi todo es gratis. Las cascadas, las playas de arena negra, los glaciares y las zonas geotérmicas no cobran entrada; lo único que a veces se paga es el aparcamiento.
Primero van los clásicos, los sitios que salen en todas las fotos y que, aun así, compensan cada kilómetro. Después vienen los rincones gratis y tranquilos que más nos gustan, casi todos en la Ring Road (carretera 1) o a un desvío corto de ella: pozas termales en mitad del campo, cañones, cascadas con poca gente y unos cuantos planes en Reykjavík que no cuestan nada.

Antes de ir a cualquiera de estos sitios, consulta el estado de las carreteras en umferdin.is, la previsión en vedur.is y los avisos de seguridad en safetravel.is. En Islandia el tiempo manda, y un mismo sitio puede ser un paseo tranquilo por la mañana y un mal plan por la tarde.
Los clásicos que no te puedes perder
Si es tu primer viaje, estos son los sitios que no deberías dejar fuera. Cada uno tiene su propia guía, con tiempos, dónde dormir cerca y lo que conviene saber antes de ir.
Círculo Dorado: Þingvellir, Geysir y Gullfoss
La ruta más famosa del país, y la más fácil de hacer nada más recoger la camper. En Þingvellir caminas por el valle que separa las placas norteamericana y euroasiática, donde se reunía el antiguo parlamento islandés, fundado hacia el año 930. En Geysir, el géiser Strokkur entra en erupción cada pocos minutos, y Gullfoss cae en dos saltos hacia un cañón. Con paradas cortas, cuenta de 6 a 8 horas; el detalle de cada parada está en nuestra guía del Círculo Dorado de Islandia.
Seljalandsfoss y Skógafoss, las cascadas del sur
Están a media hora una de otra y no se parecen en nada. Seljalandsfoss tiene un sendero que pasa por detrás de la cortina de agua (lleva chubasquero, porque sales empapado), y en Skógafoss puedes subir por una escalera hasta lo alto. Si te quedas con ganas, tienes muchas más en nuestra selección de cascadas de Islandia.
Reynisfjara, la playa de arena negra
Columnas de basalto, los farallones de Reynisdrangar asomando del mar y una arena negrísima, junto a Vík. Se visita gratis, pero hay que ir con cuidado: las olas suben por la arena mucho más de lo que parece, y sin avisar. Un sistema de luces de aviso, verde, amarilla y roja, marca hasta dónde puedes llegar cada día. Antes de bajar a la arena, lee lo que contamos sobre la playa de Reynisfjara.
Jökulsárlón y Fjallsárlón, las lagunas glaciares
Dos lagunas llenas de icebergs al pie del glaciar, las dos junto a la Ring Road. Jökulsárlón es la famosa, con Diamond Beach justo enfrente, donde el hielo acaba varado en la arena negra; Fjallsárlón, muy cerca, suele estar más tranquila. Las dos quedan dentro del Parque Nacional de Vatnajökull, igual que Skaftafell y la cascada de Svartifoss.
Snæfellsnes, Islandia en pequeño
La península de Snæfellsnes junta en poco espacio buena parte de lo que verás en el resto del país: la montaña de Kirkjufell, la playa de Djúpalónssandur, los acantilados de Arnarstapi y pueblos pequeños junto al mar. Se recorre entera por carretera asfaltada, y en tres días puedes juntarla con el Círculo Dorado: así lo planteamos en Snæfellsnes y el Círculo Dorado en 3 días.
Los Fiordos del Oeste, para ir sin prisa
La región más remota de Islandia: fiordos que hay que bordear uno a uno, pueblos de pescadores y la cascada de Dynjandi, que baja en escalones por la montaña. No es zona para un desvío rápido. Calcula al menos 5 días, mejor 7, porque aquí 100 km pueden llevarte 2 o 3 horas. Rutas, campings y consejos, en nuestra guía de los Fiordos del Oeste de Islandia.
El norte: Mývatn, Goðafoss y Dettifoss
El norte es más tranquilo que el sur y tiene otro carácter: el lago Mývatn con sus campos de lava y sus fumarolas, Goðafoss junto a la misma Ring Road, la enorme Dettifoss y las ballenas de Húsavík. Cómo repartir los días y dónde dormir te lo explicamos en la guía del norte de Islandia.
Aguas termales: de las lagunas a la piscina del pueblo
Bañarte en agua caliente al aire libre es de lo más islandés que puedes hacer. Hay grandes lagunas geotérmicas que conviene reservar, como la Blue Lagoon o Mývatn Nature Baths, pozas naturales en pleno campo y, en casi cada pueblo, una piscina municipal donde se bañan los propios islandeses. Las comparamos, con un mapa para encontrarlas, en aguas termales en Islandia.
Qué ver en Islandia gratis: los rincones más tranquilos
Islandia no es un destino barato: entre la camper, el combustible y la comida, el presupuesto vuela. Por suerte, lo mejor del país no cobra entrada, y si cambias las paradas más concurridas por sitios como estos, además de ahorrar te encuentras con mucha menos gente.
Aquí el plan es sentarte en un valle mientras el vapor sale de la tierra, pasear por la arena negra con la luz de la tarde o tener una cascada casi para ti. No hace falta más que ropa adecuada, respeto por las normas de cada sitio y la costumbre de mirar cada mañana el tiempo y el estado de las carreteras.
Pozas termales gratis (y alguna de pago)
Una poza natural en mitad del campo es de los mejores planes gratis de Islandia, y muchas quedan a un paseo corto de la carretera. Trátalas con cuidado: no te olvides del bañador, llévate de vuelta toda tu basura y haz caso de los carteles.
Seljavallalaug, en el sur
Una piscina antigua de piedra, metida en un valle estrecho no muy lejos de Skógafoss. Desde el pequeño aparcamiento sigues un arroyo unos veinte minutos a pie y la piscina aparece abajo, entre laderas verdes y con el glaciar a lo lejos. El agua está templada más que caliente, así que se disfruta más un día de verano sin viento. Hay una caseta muy básica para cambiarte y no hay personal. Es gratis, con una caja para donativos.
Hrunalaug, cerca del Círculo Dorado
Está a un paso de las paradas más visitadas del Círculo Dorado, pero aquí se respira otra calma. Son un par de pozas de roca rodeadas de pequeños muros de turba, con una caseta diminuta al lado y el agua normalmente en torno a los 40 °C. El terreno es privado y se paga una pequeña entrada. Encaja muy bien al final de un día por el Círculo Dorado, hacia el atardecer, o a primera hora de la mañana, antes de empezar la ruta.
Guðrúnarlaug, en el oeste
Una poza redonda de piedra ligada a una antigua saga islandesa, junto a unas construcciones de turba, en un valle tranquilo. Desde el aparcamiento se llega en menos de cinco minutos. Agua templada, un vestuario sencillo y mucho encanto. Puede que te cobren una pequeña tarifa. Es buena parada si vas del oeste al norte o si quieres sumar rincones lejos de la capital.
Fosslaug y las pozas de Drangsnes
Fosslaug es una poza pequeña junto a una cascada, en el norte, muy cerca de la Ring Road: llegas por un sendero corto desde el aparcamiento. Las de Drangsnes, en los Fiordos del Oeste, son unas bañeras a pie de mar, y no es raro ver focas mientras te bañas. Las dos son gratis y sientan de maravilla después de un día al volante.
Hellulaug y Hveravellir
Hellulaug es una pequeña poza de roca al borde del mar, en los Fiordos del Oeste: te bañas en agua caliente oyendo las olas, y no cuesta nada.
Hveravellir, en cambio, está en pleno centro de las Tierras Altas: pasarelas entre fumarolas y una poza de agua caliente natural, en la que el baño se paga. Se llega por la carretera 35 (Kjölur), que normalmente solo está abierta en verano. No es una carretera F, pero es una pista de grava en mal estado, y no la recomendamos con una camper 2WD: puede dañar los bajos, y esos daños no los cubre el seguro. Con nuestros 4x4 sí puedes ir cuando está abierta, despacio y sabiendo que los bajos tampoco están cubiertos. Si no, lo más fácil es el autobús de las Tierras Altas.
Cascadas y cañones sin multitudes
Estos sitios quedan cerca de los clásicos, pero se llenan mucho menos. En casi todos basta con aparcar y seguir un sendero corto, y ninguno cobra entrada.
Gljúfrabúi, Kvernufoss y Gluggafoss, en el sur
Gljúfrabúi se esconde dentro de un cañón estrecho, a pocos minutos a pie de Seljalandsfoss. Kvernufoss, cerca de Skógafoss, pide un paseo tranquilo por un valle de hierba y te deja pasar por detrás de la cascada. Gluggafoss, en Fljótshlíð, se cuela entre varios arcos de roca (de ahí que la llamen la cascada de las ventanas) y suele estar tranquila: se llega por un sendero corto desde un pequeño aparcamiento. Juntas, son tres cascadas muy distintas en la misma zona.
Múlagljúfur, cerca de Fjallsárlón
Un cañón verde y profundo en el sureste, muy cerca de las lagunas glaciares, con cascadas que cuelgan de sus paredes. El sendero sube por el borde, y la ida y vuelta lleva entre una y dos horas. Ideal si buscas grandes vistas sin cruzarte con autobuses.
Rauðfeldsgjá, en Snæfellsnes
Una garganta estrecha de la península de Snæfellsnes, con leyenda propia. En un paseo corto, de unos veinte minutos, te plantas entre paredes cubiertas de musgo, con una pequeña cascada al fondo. Los días de lluvia resbala: ve con cuidado y no salgas de las zonas marcadas.
Playas y costa: Reynisfjara y Hvalnes
Reynisfjara ya la tienes entre los clásicos: es gratis, pero haz siempre caso de las luces de aviso y no le des nunca la espalda al mar. Si sigues hacia el este, Hvalnes es casi lo contrario, una reserva natural tranquila en el sureste con una playa de guijarros negros, un faro y la costa abierta delante. Las dos encajan sin problema en una ruta por la Ring Road.
Y deja huecos en el plan. Islandia está llena de miradores sin nombre, cráteres junto a la carretera y senderos cortos que no salen en los mapas de las excursiones. Parte de la gracia es tener tiempo para parar cuando algo te llama la atención, siempre en un apartadero o en un aparcamiento, nunca en la carretera.
Qué hacer en Reykjavík gratis
La capital también tiene planes que no cuestan nada, y vienen muy bien para el primer o el último día del viaje.
El jardín de esculturas de Einar Jónsson
Un jardín pequeño junto a la iglesia de Hallgrímskirkja, con estatuas inspiradas en los mitos y leyendas de Islandia. La entrada es gratis y hay bancos para sentarte con un café mientras los niños curiosean entre las esculturas. Una parada cultural fácil de meter en un paseo por el centro.
El faro de Grótta y la playa de Nauthólsvík
Grótta, en el extremo oeste de la ciudad, junta un faro, una franja de costa que cubre y descubre la marea y un pequeño baño de pies con agua geotérmica. Es buen sitio para ver la puesta de sol y, en temporada, quizá alguna aurora boreal. Nauthólsvík es una playa artificial con una pequeña laguna en la que, en verano, se mezcla agua caliente con la del mar: la gente de aquí va a nadar, a meterse en las bañeras calientes y a pasar la tarde junto al agua.
Arte urbano y la colina de Öskjuhlíð
Reykjavík tiene mucho arte urbano, sobre todo en las calles del centro, y un paseo por tu cuenta no cuesta nada y da para muchas fotos. Muy cerca, la colina de Öskjuhlíð tiene senderos entre árboles y miradores sobre la ciudad alrededor de la cúpula de Perlan.
Cómo encajarlo todo en un viaje en camper
La forma más fácil de unir los clásicos y los rincones gratis es recorrer la Ring Road, entera o por tramos, en camper. En una semana puedes juntar un par de pozas, dos o tres paseos tranquilos y unas cuantas cascadas sin ir con la lengua fuera. Haz jornadas de conducción razonables, piensa con tiempo dónde vas a comprar comida y ten siempre un plan B por si el tiempo te cambia el día.
Ojo con el aparcamiento en los sitios más visitados: se paga con una app, como Parka, o en la máquina, y si se te olvida, la multa llega después.
Por la noche, a un camping: en Islandia no se puede dormir con la camper fuera de ellos. Si no quieres pelearte con el mapa, con la reserva te preparamos gratis un itinerario día a día para tus fechas y tu camper, con tiempos de conducción reales y el camping de cada noche. Puedes ver cómo funciona en nuestra ruta por Islandia.
Cuando tengas claro qué quieres ver, elige tu camper en nuestra página de alquiler de campers en Islandia, marca en el mapa las pozas y los paseos que más te tienten y deja que Islandia ponga el resto.
Preguntas frecuentes
¿Qué no me puedo perder en Islandia en un primer viaje?
El Círculo Dorado (Þingvellir, Geysir y Gullfoss), las cascadas de Seljalandsfoss y Skógafoss, la playa de Reynisfjara y las lagunas glaciares de Jökulsárlón y Fjallsárlón. Si tienes más días, suma Snæfellsnes, el norte, con Mývatn, Goðafoss y Dettifoss, o los Fiordos del Oeste.
¿Hay que pagar para ver las cascadas y los glaciares de Islandia?
No. Casi todos los lugares naturales, como cascadas, playas y miradores, son gratis. En algunos de los más visitados se paga el aparcamiento, con una app como Parka o en la máquina. Lo que sí se paga son las lagunas termales y las actividades con guía, como caminar por un glaciar.
¿Qué hacer en Islandia gratis?
Bañarte en pozas como Seljavallalaug, Fosslaug, Hellulaug o las de Drangsnes, caminar por cañones como Múlagljúfur o Rauðfeldsgjá y ver cascadas tranquilas como Gljúfrabúi, Kvernufoss o Gluggafoss. En Reykjavík, el jardín de esculturas de Einar Jónsson, el faro de Grótta y la colina de Öskjuhlíð tampoco cuestan nada.
¿Las pozas termales naturales son gratis?
Muchas sí, como Fosslaug, Hellulaug o las de Drangsnes, y Seljavallalaug es gratis con una caja para donativos. Hrunalaug está en terreno privado y cobra una pequeña entrada, en Guðrúnarlaug puede que te cobren algo y en Hveravellir el baño se paga.
¿Cuántos días necesito para ver lo principal de Islandia?
Con cinco días o una semana te da tiempo a hacer el Círculo Dorado y la costa sur hasta Skaftafell y Jökulsárlón sin ir corriendo. Si además quieres Snæfellsnes, el norte o los Fiordos del Oeste, necesitas bastantes más días: solo los Fiordos del Oeste piden al menos cinco.
¿Dónde se duerme si viajo en camper?
Siempre en un camping: en Islandia no se puede pasar la noche con la camper fuera de ellos. Hay campings por toda la Ring Road y no suele hacer falta reservar, salvo en fechas de eventos especiales.


